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Museo de Segovia

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Calzado Medieval

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Fecha de inicio:

11 de mayo de 2020

Fecha de finalización:

11 de junio de 2020

Colectivo destinatario:

Todos los públicos.

Precio:

Gratuito

Tipo de evento:

Cultura, Museos, Taller, Actividades culturales, Segovia

Entidad organizadora:

Junta de Castila y León

Lugar de celebración:

Museo de Segovia

Director: Santiago Martínez Caballero

Calle Socorro 11. C.P.: 40003 Segovia.

921460615

921460580

museo.segovia@jcyl.es

Descripción:

Museo de Segovia. Durante el proyecto de actuación integral realizado, promovido por la Fundación de Patrimonio de Castilla y León, en el templo cuellarano de San Esteban, se acometieron los trabajos arqueológicos en los cuatro sepulcros murales situados en el tramo recto de presbiterio. Los cuatro arcosolios enfrentados dos a cada lado, están labrados con yeserías de decoración mudéjar de arquillos y entrelazos, todo ello policromado y acompañado de inscripciones, escudos y pareja de esculturas en alabastro.

Los estudios realizados identificaron la totalidad de los cuerpos depositados en ellos. Los situados en el lado del Evangelio, fechados a principios del siglo XV, corresponden a Alfonso García de León, llamado “el de Cuéllar”, posible descendiente de una línea bastarda del rey Alfonso IX de León, y personaje destacado de la corte de Enrique III, fallecido en torno a 1409. Adosado a él se encuentra el de su esposa, Urraca García de Tapia. En este último se hallaron dos esqueletos superpuestos que descansaban sobre lechos de tierra. El situado en el fondo pertenecía al de una mujer de mediana edad; el otro, a un cuerpo masculino adulto que conservaba unos zapatos de cuero de su indumentaria mortuoria.

La conservación de este calzado nos remite a las prácticas funerarias de la época. El tratamiento de simplicidad que recibe el muerto a la hora de ser enterrado responde a la idea del cuerpo como receptáculo temporal del alma. Las envolturas, normalmente sudarios sin presentes y sin ataúd representan la igualdad de todas las almas cristianas que renuncia al lucro a la espera de aparecer así ante la divinidad el día del Juicio Final. Las telas de lienzo se convierten de forma generalizada en las vestiduras mortuorias, y será a partir del S. XIV cuando se empiezan a utilizar viejos hábitos de órdenes religiosas para cubrir los cuerpos de hombres y mujeres de familias pertenecientes a la clase media y alta de la sociedad medieval. La extracción de estos ejemplares y su posterior restauración se llevó a cabo por técnicos del Centro de Conservación y Restauración de Bienes Culturales de la Junta de Castilla y León.

Materiales y técnica

Se trata de un par de botas de media caña o “abotinados”, posiblemente confeccionados en la propia villa de Cuéllar que en estos momentos mantenía una población mudéjar tradicionalmente vinculada a la manufactura de pieles y cueros. Para su confección se ha empleado piel de cabrade curtición vegetal de color marrón oscuro, con un espesor medio de 2 mm. Los botines constan de dos piezas: suela y la pala o frente de una sola pieza que sigue el perfil del pie ajustándose en la puntera hasta llegar a cubrir el tobillo. Se cierra con unas orejeras mediante botones del mismo material y dejan en el empeine una zona al descubierto. Ambas piezas se unen perimetralmente con una costura que bordea la suela dejando oculto el cosido.

Estado de conservación

Es habitual que el material orgánico aparezca con graves problemas de alteración cuando provienen del ámbito arqueológico; el contexto funerario es determinante en su degradación a causa de la descomposición del cuerpo y a las propias condiciones del enterramiento, esto lleva a unas alteraciones de carácter físico y químico que se manifiestan en la descomposición material de los objetos. Parcial o totalmente encontramos zonas de descohesión o delaminación entre las dos capas que conforman la piel, dermis y epidermis, y en zonas las fibras proteínicas están fuertemente colapsadas con una rigidez extrema que llega hasta fracturar el material. Además, la distorsión y el aplanamiento de las piezas plantean un problema técnico a la hora de recuperar su volumetría y por lo tanto su comprensión morfológica.

Perdidas, deformaciones y cantidad acumulada de suciedad completan su estado.

En estas condiciones, se impuso la necesidad de realizar un soporte que permitiera el apoyo de las piezas que componían los botines, y con ello facilitar la compresión de los mismos.

Tratamiento

La metodología aplicada para su restauración se concretó en: conservar y respetar el material original recuperado; procurar al máximo la reversibilidad y compatibilidad de los materiales empleados para la reconstrucción volumétrica; y elaborar un montaje de preservación que garantizará su almacenaje. El proceso comienza con los análisis para la caracterización de sus materiales aplicando técnicas de microscopia óptica, espectrometría infrarroja y evaluación del estado del cuero. Estudio organoléptico con la identificación de técnicas y estado de conservación que implicará en su proceso de recuperación a restauradores especializados de diferentes materiales.

Se busca la estabilización del material, aplicando unas condiciones de temperatura y humedad que permitan un nivel de equilibrio durante los tratamientos. Se inicia las primeras tareas de limpieza en seco, empleando bisturí, brochas suaves o semiduras, dependiendo del grado de adhesión de la tierra y del estado de conservación de la zona intervenida; procurando intervenir mínimamente en aquellos sectores de las piezas que presentaban menos consistencia entre sus capas. Tras agotar los métodos de limpieza en seco, se emplean limpieza acuosa, aplicando agua destilada en hisopos de algodón y tensoactivo, en aquellas zonas que no presentaban rasgos evidentes de exfoliación superficial y donde la tierra se encontraba fuertemente adherida entre poros. Se consigue evidenciar el color y el patrón del grano de la piel.

Durante la limpieza húmeda, áreas del material permiten con una suave presión corregir deformaciones. Se consolidan áreas descohexionadas, con resina acrílica en bajas concentración y tejidos sintéticos de refuerzo donde era necesario.

La recuperación volumétrica que prioriza la reconstrucción del objeto, y por tanto, su comprensión se efectúa a partir de un modelo en plastilina sobre el que se obtuvo un molde hueco. Este se protege con material barrera, y se forra con un material adecuado que proporciona un soporte neutro, suave y flexible en donde fijar los fragmentos de cuero. La sujeción e inmovilidad de éstos se consigue cubriéndolos con un tejido de monofilamento previamente teñido, que se une al soporte mediante costura perimetral, lo que permite dar forma a los botines con sus piezas sin utilizar adhesivos. Por último, se elabora una caja de conservación, como contenedor para su almacenaje.

Texto: Mª del Pilar Pastrana García. Centro de Conservación y Restauración de Bienes Culturales de Castilla y León. Junta de Castilla y León. Equipo Técnico del CCRBC: Pilar Pastrana García, restauradora del material orgánico; Juan Carlos Martín y Cristina Gómez González soporte-montaje final; Mercedes Barrera e Isabel Sánchez, análisis caracterización de materiales. Alberto Plaza Ebrero, fotografía.