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Sala XI - Bellas Artes

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Autor:

Consejería de Cultura y Turismo

Descripción:

Un gran mural del siglo XIV pintado para el Convento de Dominicos de San Pablo, de Peñafiel, presenta tres temas de interesante iconografía: a la izquierda, el ciclo de la leyenda de Santa María Magdalena, a cuya devoción estuvo muy ligada la orden dominica. En el centro destaca la figura de la Santa: en pie y con huevo en su mano. Según el evangelio apócrifo de Nicodemo, después de la muerte de Cristo Magdalena se presentó ante el emperador Tiberio con un huevo en la mano diciendo ¡Cristo ha resucitado¡ señalando el huevo como símbolo de vida. Ante ella se arrodilla un donante. A ambos lados se reparten, en recuadros, distintos pasajes de la vida de La Magdalena. Arriba, a la izquierda, se reconoce la escena en que unge los pies de Cristo en casa de Simón el leproso; debajo, el encuentro de la Santa con Cristo resucitado, episodio conocido como NOLI ME TANGERE, recogido en el Evangelio de San Juan. A la derecha, arriba, lo que parece la representación de la muerte de la Santa; más abajo, María Magdalena, asistida por dos ángeles, recibe la Comunión de manos de San Máximo. Más a la derecha otras dos escenas, la llegada del gobernador de Marsella al islote donde, por milagro de la Santa, reencuentra a su mujer y su hijo, que creía muertos; y, debajo, la Santa penitente en su retiro al desierto, con la figura de San Juan en primer plano. 

A la derecha, arriba, la escena del Juicio Final, en la que aparece Cristo en Majestad, entre el sol y la luna, sobre trono de ricos almohadones bordados. A sus lados la Virgen, San Juan y dos ángeles con emblemas de la Pasión: cruz, lanza y esponja. El de la izquierda da la mano a un fraile, representación tal vez de Fray Juan de Villalumbroso cuyo nombre aparece en la inscripción que corre en la parte inferior; detrás, otro ángel que hace sonar un cuerno. A la derecha, un ángel tocando la flauta y otro que tañe un instrumento o laúd de seis cuerdas, a cuyos pies tres pequeñas figuras parecen representar las almas de tres justos.

Debajo, el encuentro de los tres vivos y los tres muertos, leyenda difundida en Europa desde finales del siglo XIII, en la que se narra la aparición de tres muertos a tres personajes de elevada posición social que montan a caballo y a los que advierten de lo  vano de la vida ante la horrible visión de la muerte.

En la inscripción inferior, a la derecha consta el nombre del artista: Alfonso, al que se ha querido identificar con Alfonso Estevan, pintor de Sancho IV.

Debajo de las pinturas, a la izquierda, dos columnillas con flores de lys, procedentes del patio del Colegio de San Gregorio de Valladolid. En el centro, el sarcófago del Infante don Alfonso, hijo de Sancho IV y de Doña María de Molina, de finales del siglo XIII. Está decorado con arquería polilobulada y escudos con las armas del Infante que alternan con temas heráldicos de Castilla y León. Dentro del sarcófago aparecieron ropas y tejidos; unos de fabricación hispanomusulmana  de  finales del siglo XIII y otros, que corresponden a un enterramiento  posterior, de fabricación española del siglo XV.

En el muro de la puerta de entrada, a la derecha de ésta, un ángel portador de cartela, del siglo XV, procede de San Pablo, de Peñafiel. A uno y otro lado un capitel gótico de palmetas estilizadas, otros dos románicos y otro gótico de procedencia catalana. Bajo los dos últimos, una pila surtidor, gallonada, hispanoárabe.

En el otro lado de la puerta, sobre el muro, una cabeza de león, en piedra, del siglo XII, procedente de Wamba. A la derecha un pequeño capitel de mármol del siglo XVI; al otro lado de la vitrina, un capitel califal del siglo X.

En el muro frente a la puerta, de derecha a izquierda, una Virgen con el Niño, de madera policromada, de finales del siglo XIII; un pequeño capitel califal del siglo X; una imagen de San Juan Evangelista de finales del siglo XIII o comienzos del XIV y otra de la Virgen con el Niño, de mediados del siglo XIII. A continuación otra Virgen con el Niño, de principios del mismo siglo y, a su lado, una cabeza varonil de piedra, con restos de policromía, del siglo XV. En el mismo muro, antes de abandonar la sala, una pintura al temple sobre tabla, con un ángel entregando la palma a una mártir, del siglo XV.

La vitrina está destinada a la exposición de las ropas y telas halladas en el sarcófago del Infante don Alfonso. Los fragmentos de tejido sobre el panel del fondo de la vitrina y el de recubrimiento del ataúd son hispanomusulmanes, del siglo XIII. El roponcillo de terciopelo verde es del siglo XV y corresponde a un enterramiento incorporado con posterioridad al mismo sarcófago.

En el pasillo que lleva a la sala XII, varias pinturas sobre tabla: la Virgen con el Niño, obra de escuela valenciana, de finales del siglo XV; la imposición de la casulla a San Ildefonso, atribuida al pintor vallisoletano Gregorio Martínez; y una Sagrada Familia también de escuela valenciana, del siglo XVI. A continuación, el encuentro de San Pedro con Cristo camino del Calvario, o escena del QUO VADIS, es de fines del siglo XIV o comienzos del XV y se ha atribuido a Jaime Mateu.

Tipo de publicación:

Folleto o cartelería

Lugar de publicación:

Museo de Valladolid